La descarbonización en el sector logístico

El objetivo central de la política global de cambio climático es mejorar el aumento de la temperatura global promedio. La descarbonización será un elemento clave que permitirá una actividad logística más sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

Para lograr esto, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en todo el mundo tendrán que disminuir en 50 % para 2050 con relación a un año base, 1990.

Esto implica una reducción del 80% al 90% en las emisiones de los países desarrollados, cuyas emisiones están actualmente muy por encima del promedio.

descarbonizacion logistica y transporte

Es poco probable que todos los sectores económicos tengan el mismo objetivo de reducción de GEI. El potencial para reducir las emisiones de GEI y su rentabilidad variarán de una industria a otra. La Comisión Europea, por ejemplo, ha decidido establecer un objetivo de reducción de GEI para 2050 para el transporte del 60%, sustancialmente más bajo que el objetivo del 80% al 95% para la economía de la UE en su conjunto.

Creciente demanda de logística

A simple vista esto parece ser una buena noticia para los gerentes de logística. Como el transporte de carga representa alrededor del 90% de las emisiones totales de GEI de la logística, pueden sentirse contentos con un objetivo por debajo del promedio.

Sin embargo, este objetivo más bajo es extremadamente difícil de cumplir, principalmente porque la demanda de servicios de logística aumentará considerablemente en los próximos 40 años.

Se ha pronosticado que la carga tonelada-km se triplicará entre 2010 y 2050. Este crecimiento se verá afectado por los efectos de la adaptación al cambio climático y las medidas de mitigación.

La descarbonización de otros sectores de la economía también impondrá cargas adicionales a los sistemas logísticos. Por ejemplo, los programas masivos de aislamiento del hogar y la creación de sistemas de energía renovable serán muy intensivos en logística.

Cambio de fuentes de energía

La dependencia de los combustibles fósiles también hace que la logística sea difícil de descarbonizar.

Las estrategias de cambio climático de la mayoría de los países se basan en la descarbonización de la generación de electricidad, al cambiar a energía renovable y, en algunos casos, nuclear. La mayoría de los sectores industriales funcionan con electricidad, por lo que se beneficiarán indirectamente de la caída prevista en las emisiones de GEI por kilovatio-hora.

Algunas actividades logísticas, como entregas de furgonetas urbanas, servicios de transporte ferroviario electrificado, entrega de terminales y almacenamiento, pueden operar directa o indirectamente (a través de baterías o hidrógeno) con electricidad baja en carbono.

Sin embargo, la mayoría de los demás sectores logísticos, como el transporte marítimo, los camiones de larga distancia y los aviones, deberán seguir funcionando con combustible líquido a base de carbono en un futuro inmediato.

Para el 2050, el contenido neto de carbono de este combustible será, sin embargo, mucho más bajo de lo que es hoy. Las formas de biocombustible ambientalmente sostenibles habrán desplazado los combustibles fósiles en gran parte del sistema de transporte de carga.

Si bien el uso de fuentes de energía con menos carbono reducirá significativamente las emisiones de GEI en el movimiento de cargas, el fuerte crecimiento en toneladas-km inhibirá prácticamente su efecto.

Para lograr una reducción absoluta de las emisiones relacionadas con la logística, será necesario complementar con otras medidas.

La Agencia Internacional de Energía considera que el uso de fuentes de energía alternativas produce solo alrededor de la mitad de los ahorros potenciales en emisiones de carbono de camiones para 2050. En su escenario principal, los otros ahorros se derivarían de un cambio a modos de transporte más ecológicos y mejoras de eficiencia.

Modos de transporte e infraestructuras alternativos

Es probable que el aumento de la proporción de carga transportada por medios de transporte con emisiones de carbono relativamente bajas (expresadas como g CO2 por tonelada-km) sea una de las formas más efectivas de descarbonizar la logística.

Un elemento clave en el plan de reducción de carbono de la Comisión Europea para el transporte es su objetivo político de lograr que el 50% del tonelaje de carga que se desplaza a distancias superiores a 300 km se mueva por ferrocarril o por agua en 2050.

Para dar cabida a este enorme aumento en el número de toneladas-km ferroviarias (y el crecimiento que lo acompaña en el volumen de pasajeros ferroviarios), la capacidad de la infraestructura ferroviaria europea tendrá que duplicarse al menos, incluso permitiendo un cierto alargamiento de los trenes y una reducción en el funcionamiento vacío de los mismos.

Las empresas y los responsables políticos también deben reconocer que los avances en tecnología de transporte en los próximos 40 años descarbonizarán los modos a diferentes tasas y en diferentes cantidades. Por lo tanto, idear una división modal de carga óptima para un mundo con restricciones de carbono en 2050 está lleno de dificultades.

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